El karma político parece tener un sentido del humor particular. Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum señala la corrupción del extinto Fonden, sí, ese mismo que el gobierno actual desmanteló por “oscuro y opaco”; resulta que Morena podría abrirle las puertas a José María “Chema” Tapia, quien dirigió el fideicomiso durante los años más cuestionados del sexenio peñista.
“Morena tiene una comisión que revisa los perfiles”
Durante su conferencia matutina del 15 de octubre, Sheinbaum fue cautelosa: no mencionó nombres, pero todos entendieron el mensaje. Recordó que su partido tiene una comisión encargada de revisar la trayectoria de los aspirantes y decidir si pueden representar a Morena.
“Morena hizo bien en formar esta comisión, que no dependa de una u otra persona invitar a alguien de otro partido a ser candidato, sino que lo revise una comisión y que, de acuerdo con la historia de la persona, tome la decisión”, señaló la mandataria.
El comentario llegó justo después de que reviviera uno de los episodios más bochornosos del Fonden: cuando su entonces director, José María Tapia, fue captado en Las Vegas jugando en casinos mientras México enfrentaba los estragos de los huracanes Ingrid y Manuel en 2013.
Y aunque la Auditoría Superior de la Federación detectó irregularidades por más de 200 millones de pesos durante su gestión, hoy el exfuncionario busca refugio en el partido que prometió erradicar esas prácticas.
De enemigo a aliado (versión 4T)
Tapia, quien ya había intentado llegar a la alcaldía de Querétaro bajo la bandera de Morena y el PVEM en 2024, ahora vuelve a la carga. Se le ha visto muy sonriente en eventos con políticos del Partido Verde, listo para una nueva oportunidad dentro de la alianza oficialista.
Nada mal para alguien señalado como símbolo de lo que el propio gobierno llama “la corrupción del pasado”.
El Fonden: el villano útil
Desde su desaparición, el Fonden ha sido uno de los recursos favoritos del discurso presidencial para ilustrar cómo operaba “la vieja política”. Sin embargo, la ironía se impone cuando uno de sus protagonistas podría terminar arropado por el mismo movimiento que juró combatirlo.