Cada octubre se conmemora el Mes de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama, una oportunidad para reforzar la importancia de la detección temprana y la prevención. Por eso, en Ahora News te explicamos cuáles son los factores de riesgo y cómo cuidar tu salud para prevenir esta enfermedad.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México los tumores malignos en mujeres, entre ellos el cáncer de mama, fueron la tercera causa de muerte en 2023. Lo más alarmante es que el número de fallecimientos por esta causa aumentó un 57.6 % entre 2010 y 2023, lo que refleja un reto de salud pública urgente.
Prevenir el cáncer de mama implica entender los factores que aumentan el riesgo, incluyendo aspectos biológicos, ambientales, hormonales y de estilo de vida, además de la creciente evidencia sobre la exposición a sustancias químicas con efectos hormonales y genotóxicos.
Químicos que podrían aumentar el riesgo de cáncer de mama

Una investigación reciente de Jennifer Kay, Julia Brody y Ruthann Rudel, del Instituto Silent Spring, junto con Megan Schwarzman, de la Universidad de California en Berkeley, identificó 921 exposiciones relevantes para el cáncer de mama.
El estudio, titulado “Aplicación del marco de características clave para identificar posibles carcinógenos mamarios utilizando datos in vivo, in vitro e in silico disponibles públicamente”, actualizó la lista de sustancias con potencial carcinogénico e incluyó más de 30 ingredientes de pesticidas, solventes halogenados y subproductos de la desinfección del agua potable.
Carcinógenos con doble efecto
Entre los hallazgos más preocupantes se encuentran los carcinógenos mamarios con doble acción, es decir, aquellos que actúan como disruptores endócrinos y genotóxicos. Estos compuestos pueden iniciar y promover el desarrollo del cáncer al alterar las hormonas y dañar el ADN de las células.
Algunos ejemplos son:
- Pesticidas como el malatión, atrazina y simazina.
- Hormonas endógenas y sintéticas como el estrógeno, la progesterona y el dietilestilbestrol (DES).
- Componentes de tintes como la bencidina, empleada en algunos colorantes industriales.
Los investigadores enfatizan que los químicos que afectan las hormonas sexuales (especialmente el estrógeno y la progesterona) son críticos en el riesgo de cáncer de mama, y que su capacidad para aumentar la producción hormonal podría ser un mecanismo subestimado hasta ahora.
Químicos comunes vinculados con el cáncer de mama

1. En plásticos y envases
El calor o el desgaste de los recipientes plásticos puede liberar sustancias dañinas que pasan a los alimentos o bebidas.
| Sustancia | Presencia común | Mecanismo de riesgo |
|---|---|---|
| Bisfenol A (BPA) | Envases plásticos, tuppers, revestimientos de latas, tickets térmicos | Disruptor endócrino. Imita al estrógeno, una hormona que estimula el crecimiento de células mamarias. |
| Ftalatos (como BBP) | Películas plásticas, vinilos, adhesivos, esmaltes de uñas, perfumes | Disruptor hormonal y posiblemente genotóxico. Daños al ADN y toxicidad reproductiva. |
2. En productos de higiene personal y cosméticos
El contacto diario con cremas, lociones o fragancias aumenta la exposición a ciertos compuestos químicos.
| Sustancia | Presencia común | Mecanismo de riesgo |
|---|---|---|
| Ftalatos | Fragancias, limpiadores, lociones, lacas, perfumes | Interfieren con el equilibrio hormonal, afectando estrógeno y testosterona. |
| Parabenos | Conservantes en maquillajes, cremas, desodorantes y champús | Disruptores endócrinos con actividad similar al estrógeno. |
Los parabenos (como metilparabeno, propilparabeno o butilparabeno) prolongan la vida útil de cosméticos, pero su uso prolongado se ha relacionado con la alteración del sistema hormonal.
Por su parte, los ftalatos se emplean para mantener la textura y color de productos cosméticos y también actúan sobre hormonas sexuales, lo que podría afectar el desarrollo mamario.
3. En la agricultura y el medio ambiente
La exposición puede darse a través de alimentos contaminados o agua potable.
| Sustancia | Presencia común | Mecanismo de riesgo |
|---|---|---|
| Atrazina, malatión, simazina | Pesticidas en cultivos, residuos en frutas, verduras y cereales | Carcinógenos mamarios y disruptores endócrinos/genotóxicos. |
| DDT | Pesticida persistente (aún presente en el ambiente pese a su prohibición) | Disruptor del desarrollo mamario, especialmente cuando la exposición ocurre en la infancia. |
4. Químicos “para siempre” (PFAS)
Persisten tanto en el medio ambiente como en el cuerpo humano, acumulándose con el tiempo.
| Sustancia | Presencia común | Mecanismo de riesgo |
|---|---|---|
| Ácido perfluorooctanoico (PFOA) | Revestimientos antiadherentes (teflón), empaques de comida rápida, textiles, espumas ignífugas | Disruptor del desarrollo mamario, altera la formación normal de la glándula mamaria. |
Factores de riesgo del cáncer de mama
De acuerdo con la Secretaría de Salud, los factores de riesgo se agrupan en cuatro categorías principales:
1. Biológicos
- Ser mujer (mayor prevalencia que en hombres).
- Edad avanzada.
- Antecedentes personales o familiares de cáncer de mama.
- Vida menstrual prolongada (menarquia temprana o menopausia tardía).
- Tejido mamario denso.
- Portar variantes genéticas BRCA1 o BRCA2.
2. Ambientales
- Exposición a radiaciones ionizantes, sobre todo durante la infancia o adolescencia.
- Tratamientos con radioterapia en tórax.
3. Reproductivos
- No haber tenido hijos.
- Primer embarazo a término después de los 30 años.
- Uso prolongado (más de cinco años) de terapia hormonal en la peri o posmenopausia.
4. De estilo de vida
- Alimentación alta en grasas y azúcares y baja en fibra.
- Obesidad, especialmente tras la menopausia.
- Sedentarismo.
- Consumo de alcohol y tabaco.
Detección temprana: la clave para salvar vidas
El cáncer de mama es una enfermedad que, detectada a tiempo, puede tratarse con éxito en más del 90 % de los casos. Sin embargo, muchas mujeres aún llegan al diagnóstico en etapas avanzadas, cuando las posibilidades de curación son menores.
La detección temprana no solo salva vidas, sino que también mejora la calidad de los tratamientos, permite intervenciones menos invasivas y reduce el impacto físico, emocional y económico que implica enfrentar un cáncer avanzado.
La autoexploración, el examen clínico y la mastografía son herramientas esenciales para encontrar anomalías incluso antes de que sean perceptibles. Por ello, los especialistas insisten en que la prevención no debe limitarse a una fecha simbólica en octubre, sino convertirse en un hábito mensual de autocuidado durante todo el año.
Autoexploración mamaria
Debe realizarse una vez al mes a partir de los 20 años. Permite identificar cambios en forma, textura o consistencia.
Examen clínico
A partir de los 25 años, un profesional de la salud debe realizar una exploración física anual para detectar anomalías.
Mastografía
Es la prueba más efectiva para la detección temprana.
- De detección: cada dos años entre los 40 y 69 años.
- De diagnóstico: cuando el médico detecta signos sospechosos.
Ultrasonido mamario
Complementa la mastografía, especialmente en mujeres menores de 40 años o con tejido mamario denso. Permite evaluar la dureza y vascularidad de los tejidos.
El cáncer de mama no depende de un solo factor: combina predisposición genética, entorno y hábitos cotidianos. La exposición constante a químicos disruptores hormonales en productos de uso diario refuerza la necesidad de una mayor regulación y conciencia ciudadana.
La detección temprana y la reducción de riesgos ambientales son nuestras mejores herramientas para disminuir la incidencia y mortalidad de esta enfermedad.