El piloto de Fórmula 1, Lewis Hamilton, atraviesa un duro momento personal tras anunciar la muerte de su perro Roscoe, el bulldog que lo acompañó por más de 10 años y que se había convertido en un ícono para sus fans.
Hace unos días, Hamilton había compartido que Roscoe contrajo neumonía, lo que lo llevó a ser hospitalizado de emergencia y posteriormente a quedar en coma.
“Falleció el domingo 28 de septiembre por la noche en mis brazos”.
“Perdí a mi mejor amigo”: la despedida de Lewis Hamilton
Con un mensaje cargado de emoción, Hamilton relató que tras cuatro días en soporte vital tuvo que enfrentar la decisión más difícil: despedirse de su inseparable amigo.
“Me siento muy agradecido y honrado de haber compartido mi vida con un alma tan hermosa. Roscoe fue un ángel y un verdadero amigo. Siempre atesoraré los recuerdos que creamos juntos”, publicó en redes sociales.
El británico reconoció que, aunque había perdido mascotas antes, nunca había tenido que tomar la dolorosa decisión de dormir a su perro, lo que convirtió esta experiencia en una de las más duras de su vida.

La historia de Roscoe y Hamilton
Roscoe acompañó a Lewis Hamilton en los paddocks de la Fórmula 1 durante más de una década. Los fans lo conocieron en múltiples viajes y competencias, donde se robaba miradas y generaba momentos entrañables junto al piloto.
Su presencia fue tan importante que se convirtió en parte de la identidad pública de Hamilton, apareciendo incluso en campañas y contenidos que mostraban el lado más humano del piloto.
¿Qué le pasó a Roscoe?
El 26 de septiembre, Hamilton había explicado que Roscoe sufrió complicaciones graves de neumonía. Durante su hospitalización, su corazón se detuvo y aunque los médicos lograron reanimarlo, quedó en coma y, finalmente, no logró recuperarse.
“Es una de las experiencias más dolorosas de mi vida y siento una profunda conexión con todos los que han pasado por la pérdida de una mascota querida”, concluyó el piloto.